sábado, 17 de octubre de 2026

Esperando a Froilán

Observo, con sorpresa, el profundo sueño en el que está sumergido mi botijo y no puedo reprimir un sentimiento de envidia porque aún encontrándome realmente cansado no consigo echar una cabezadita en condiciones aunque sea, como en este caso, una cabezadita cercana a la media noche.

Siguiendo con la observación descubro en el suelo mi ejemplar de Esperando a Godot y de manera inconsciente recupero de mi memoria algunos de los momentos que pasé entregado a su lectura.

De vuelta a la realidad, pasada la abstracción que me ha provocado el recuerdo de la obra de Beckett, caigo en la cuenta de que siempre he sentido una fuerte atracción por todo aquello que tenga la apariencia de absurdo y la tragicomedia de Beckett es un ejemplo espectacular del teatro del absurdo.  Vladimir y Estragón esperan a un Godot que no aparecerá nunca ....... aunque ellos eso no lo saben.

Mi botijo se despereza justo en el momento en que coloco el libro en su lugar en la estantería.  Me mira fijamente y me cuenta que ha terminado de leer el libro y que lo encuentra de total y absoluta actualidad pese a haber pasado unos 80 años desde su alumbramiento.

Asiento con la cabeza y miro reloj.  Ya es 17 de octubre y, como era de esperar, los partidos a la izquierda del PSOE han fracasado en su intento por lograr una candidatura unitaria a nivel estatal.

No puedo evitar recordar el episodio de Froilán disparándose un tiro en el pie porque esa falta de acuerdo en un tiro en el pie.

Comento estas cuitas con mi botijo que sentencia: Godot nunca apareció y, sin embargo, Froilán siempre ha estado aquí.